Resulta difícil trascender de la concepción del hábitat humano como un utensilio indispensable para la vida, del objeto producido por la industria o del que representa simplemente un valor de mercado y explicar y explicarnos otro tipo de connotaciones, que están diariamente ante nosotras, que todos reconocemos cuando las vivimos, pero cuya relación con los edificios que debemos proyectar, a veces es difícil de establecer.
Olvidémonos por unos instantes de nuestra época, de todo lo que condiciona de una manera externa nuestra idea y deleitémonos en el pensamiento. Somos conscientes de que para abordar un proyecto de una manera abierta y generosa es necesario comprender la esencia primera de lo que queremos construir, aquello que lo explica y lo hace ser.
ANA ESTIRADO GORRÍA(arquitecta)
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